Mirando el COVID19…más allá…

Written by Xavier Abadia

16/07/2020

La cantidad de “tinta” y “ondas” consumidas  hablando sobre el COVID y sus consecuencias sobre la movilidad, me siguen confirmando que los humanos tenemos una tendencia natural por la reacción inmediata y a menudo drástica, pero poco reflexiva y muy olvidadiza: recordemos que un mes antes tuvimos un temporal (Gloria) desconocido por su virulencia que arrasó la costa catalana, y que ahora parece ya pertenecer al pasado. Pensar a largo plazo no resulta atractivo y a menudo no interesa a los que toman decisiones; reaccionar de forma convulsiva nos aporta sensación de seguridad, aunque sea de forma aparente.

Muchas ciudades se han lanzado a ampliar aceras con formatos originales o a eliminar circulación de vehículos motorizados para justificar la necesidad de ampliar el espacio público de proximidad que hasta ahora no parecía disponer de un motivo suficientemente grave para ser urgente. Sin embargo, se ha aceptado casi con resignación las limitaciones del transporte público, sin plantearse acciones más imaginativas y eficaces para compensar la natural demanda del vehículo privado y las limitaciones de capacidad impuestas al Trasporte Público colectivo, así como el miedo social generado de su uso.

Pero lo que a mi parecer resulta más grave, es la falta de una visión más amplia de lo que significa el COVID en términos de estrategia de ciudad, incluso de país.

¿Qué hubiera pasado ante una situación más grave que dejara por ejemplo a una capital sin suministro de comida, de energía para la vivienda y el transporte, o agua?. Lo más seguro es que el caos.

Esta pandemia ha puesto en presión al sistema sanitario y afectará al económico, pero afortunadamente, apenas ha podido incidir en este caso sobre otros pilares básicos para los cuales, la mayoría de ciudades españolas presentan una gran debilidad potencial, debido a su alta dependencia del petróleo (transporte de mercancías), sus redes centralizadas de energía eléctrica, o de gestión del agua.

El COVID está siendo una advertencia real, afortunadamente de baja intensidad. Sería bueno aprovechar esta enseñanza para realizar planteamientos a futuro de mayor calado, en vez de pensar exclusivamente en soluciones cortoplacistas, e intentar olvidar cuanto antes, hasta la llegada de la circunstancia siguiente.

La palabra “resiliencia” debería tener ya el grado de atención que se merece. El ilustre urbanista Albert Serratosa obligó a incorporar dentro de los estudios del primer documento redactado del Plan Territorial Metropolitano de Barcelona (no nato), uno denominado “Polemática” dedicado a evaluar los riesgos y forma de abordar la urbanización de escala metropolitana para prevenirlos. Se avanzó – como en otros tantos temas- tres décadas a lo que ahora parece mostrarse no sólo necesario sino además urgente.

Ahora no sólo existe un motivo explícito (cambio climático) y un objetivo claro  (mantener calidad de vida de las futuras generaciones). Además disponemos ya de la capacidad tecnológica para abordarlo con ciertas garantías de éxito. Pero primero hay que creérselo, y segundo ponerse a ello.

 X.Abadia (16/07/2020)

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